Laguna Larga de Villacañas

Los humedales de Villacañas

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El término municipal de Villacañas posee un Complejo Lagunar constituido por varios humedales: Laguna Larga, Reserva Natural Laguna de Peña Hueca, Reserva Natural Laguna de Tirez, Laguna La Redondilla y Laguna La Gramosa. A continuación, destacaremos las más importantes de la localidad manchega.

La laguna larga, un paraíso natural en Villacañas

Laguna larga de Villacaña

La laguna Larga, aunque poco profunda, suele conservar su lámina de agua de forma permanente debido a los aportes de aguas residuales y tratadas de la estación depuradora que desemboca en su amplia cubeta. Su clima es mediterráneo con carácter continental. La temperatura media anual es de 14ºC con máximas y mínimas normales anuales de 34ºC y 1ºC respectivamente. La precipitación media anual ronda los 500mm y la evapotranspiración de 750 mm, lo que indica un déficit anual de 250 mm y explica una de las causas de la estacionalidad de los humedales del territorio.

Respecto a sus valores naturales, este paraíso natural de Villacañas tiene la particularidad de atesorar un gran número de microcrustáceos y algas que viven en las aguas de la laguna, gracias a ello, los humedales son muy visitados por el flamenco o el pato cuchara que se alimentan de estos pequeños organismos.

Historia de Laguna Larga

De un vertedero a un paraíso natural. Eso fue lo que ocurrió con este humedal de Villacañas. De este término municipal salían el 70% de todas las puertas que se instalaron en España durante el boom inmobiliario. Pero lo que convirtió este rincón de Toledo en uno de los pueblos más ricos de España, arruinó al mismo tiempo un patrimonio natural que sufrió como nadie la desmesura de un progreso sólo económico y sin control.

La Laguna larga fue un vertedero sin control

Las Lagunas de Villacañas se convirtieron incluso circuitos de motocross. Ahora, un gran trabajo de recuperación de la Fundación Global Nature les ha devuelto su estatus de paraíso natural y con ello, los flamencos y otras aves no han tardado en invadir las láminas de agua hoy limpia.

Los flamencos son unos de los baluartes de las lagunas de Villacañas

«Desde que se recuperaron estas lagunas, Villacañas recibe la visita de 4.000 personas cada año que vienen a ver pagazas, flamencos, cigüeñas negras, porrones», explica Ángeles Pontes, la técnico de la Fundación Global Nature en Villacañas. Este humedal de Villacañas atesora especies como el albardín o el limonio son endémicas de esta región, es decir, que crecen exclusivamente en esta laguna y es por ello la que hacen única en el mundo.

Albardín, una de las espécies únicas de las lagunas de Villacañas

Lagunas anexas a la Laguna Larga

La laguna larga de Villacañas tiene otros humedales anexos: la laguna Redondilla o de los Santos y la laguna de La Gramosa. En ellas aparece una vegetación acuática de gran interés. Durante los periodos en que las lagunas no acumulan suficiente agua, las semillas y esporas permanecen ocultas en los sedimentos a la espera de que exista la cantidad de agua apropiada para su geminación y crecimiento. En este sentido, la flora acuática que se puede encontrar en estas aguas salinas, estacionales y efímeras son: Chara connivens, Lamprothamnium papulosum, Riella helicophylla, Ruppia drepanensis y Althenia orientales.

Redondilla

La laguna Redondilla, o de Santos, queda al norte de la famosa Laguna Larga de Villacañas y al sur de la Gramosa, otro ejemplo de laguna endorreica. Es una de las salinas más valiosas por su costra de sal.  Uno de los problemas a los que se enfrentaban muchos de estos humedales era la degradación de las praderas salinas de las orillas porque en buena parte eran terrenos privados. Por eso se utilizó un millón de euros del Proyecto Life de la Unión Europea para adquirir  más de doscientas hectáreas y restaurar la vegetación y ecosistema de esas praderas.

La laguna Redondilla

En estas praderas y costras salinas se dan especies animales muy difíciles de encontrar en otros enclaves, es decir, atesoran una fauna propia, como los escarabajos tigres.

Reserva Natural Laguna de Peña Hueca

La laguna se sitúa en la depresión mesozoica del Tajo, dentro de la llanura manchega. Esta laguna salina de escasa profundidad tiene una superficie máxima de 150 hectáreas. A pesar de tratarse de un sistema castigado, la Laguna de Peñahueca posee un elevado valor paisajístico. La considerable extensión de la misma la convierte en el centro de atención de toda la cuenca visual en la que se ubica, rodeada por un mosaico de cultivos fragmentados por pequeños retazos de vegetación natural en zonas de relieve más accidentado.

Laguna de Peñahueca

Junto a la singularidad de las concreciones salinas, dentro de la laguna aparecen también pequeñas «islas» que proporcionan diversidad al paisaje. Sin duda, la grandeza del entorno se aprecia íntegramente desde su extremo noreste, cerca del cerro «Peñas», desde donde se puede compara la vecina Laguna del Taray con las singularidades de la Laguna de Peñahueca. La riqueza cromática que asalta al observador durante la temporada estival, hacen que sea ésta una más de las particularidades de la laguna, que la convierten en única y diferenciada del conjunto de lagunas manchegas.

Reserva Natural Laguna de Tirez

La laguna de Tirez, que forma parte del complejo lagunar de Villacañas, es una típica laguna endorreica hipersalina, temporal, somera y de carácter estepario, con una superficie aproximada de 62 ha y fondo plano.

La Laguna de Tirez

No tiene relación directa con ningún curso de agua, siendo sus aportes hídricos fundamentales las precipitaciones y las aguas de escorrentía que aportan la mayor parte de las sales disueltas. Durante los meses de verano, se evapora el agua y se produce la precipitación de las eflorescencias salinas, pasando de laguna a salmuera y salobral, para iniciar un nuevo ciclo con la llegada de las precipitaciones, que disuelven las sales y las incorporan nuevamente al agua de la laguna. Se trata, por tanto, de un ecosistema fluctuante que alberga una flora muy singular adaptada a estas condiciones cambiantes.

En el mismo municipio, Villacañas, se encuentra restaurante abrasador El Capricho de los Torres, un lugar perfecto para degustar carne a la brasa de crianza propia de primera calidad, tanto ternera añoja como cerdo ibérico de cebo de campo. Además, su cocina vanguardista mantiene la gastronomía local de la zona con toques magistrales de alta gastronomía.

En el mismo municipio, Villacañas, se encuentra restaurante abrasador El Capricho de los Torres, un lugar perfecto para degustar carne a la brasa de crianza propia de primera calidad, tanto ternera añoja como cerdo ibérico de cebo de campo. Además, su cocina vanguardista mantiene la gastronomía local de la zona con toques magistrales de alta gastronomía.

Restaurante Abrasador El Capricho de los Torres
Restaurante Abrasador El Capricho de los Torres

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