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Leyendas de Callosa de Segura

Historias que aún susurran entre sus calles

Callosa de Segura, en el corazón de la Vega Baja del Segura, es un lugar donde las montañas parecen guardar secretos y las calles aún conservan el eco de viejas historias contadas al calor de un brasero.

Es por eso que hoy te invito a conocer cuatro de las leyendas de Callosa de Segura más emblemáticas. 

Leyendas de Callosa de Segura

Callosa de Segura – Foto de Comunitat Valenciana.

El Farolico de Venancio: Una luz que nunca se apaga

Hace muchos años, un joven pastor llamado Venancio guiaba su rebaño por las laderas de la sierra de Callosa, en busca de pastos verdes. Durante el recorrido, notó que una de sus cabras se había separado del grupo y había trepado hasta lo más alto de un pico escarpado que dominaba la ciudad desde las alturas.

Farolico de Venancio

Farolico de Venancio – Foto de Ayuntamiento Callosa de Segura.

Al ver que el animal no podía bajar por sí mismo, Venancio subió para rescatarlo, pero la suerte no estuvo de su lado: resbaló y cayó al vacío.

Mientras caía, invocó con fervor a San Roque, pidiéndole ayuda con toda su fe. Entonces ocurrió algo extraordinario: una fuerza invisible lo detuvo suavemente antes de tocar el suelo, salvándolo del fatal desenlace.

Agradecido por aquel milagro, el pastor prometió a San Roque que cada año subiría al lugar del suceso para colgar un farol encendido en su honor.

Con el paso del tiempo, tras la muerte de Venancio, sus descendientes mantuvieron viva la promesa. Así, cada 5 de agosto, subían a lo alto del monte con un gran farol, cuya luz anunciaba a toda la Vega Baja el inicio de la novena en honor a San Roque.

Hoy, esta tradición continúa. Una comitiva parte desde la puerta de la iglesia, y un niño, vestido de pastor, representa a Venancio, reviviendo cada año la leyenda del milagro que dio origen a esta devoción.

Amor, locura y tragedia en el campanario

Leyendas de Callosa de Segura

Campanario iglesia de San Martín, Callosa de Segura – Foto de Ayuntamiento Callosa de Segura.

La segunda es quizás la más trágica de todas las leyendas de Callosa de Segura. Esta habla de una joven que vivió en el siglo XIX, y cuyo amor prohibido terminó convirtiéndose en una historia que ha sobrevivido a las generaciones.

Era hija de una familia acomodada, hermosa y educada, pero también de carácter soñador. En las fiestas del pueblo conoció a un humilde muchacho, un aprendiz de herrero que le robó el corazón. Su amor floreció a escondidas de los padres de ella, que jamás habrían aprobado semejante unión.

Cuando su relación fue descubierta, la joven fue encerrada en casa y el joven, desterrado de Callosa. Dicen que ella enloqueció de tristeza. Cada noche subía al campanario y, entre lágrimas, encendía una vela esperando ver regresar a su amado. Los vecinos comenzaron a llamarla “la loca del campanario”.

Una noche de tormenta, el viento apagó su vela. Al amanecer, la joven había desaparecido. Nadie supo si se arrojó al vacío o si huyó en busca de su amor. Sin embargo, los campaneros cuentan que, en las noches de tormenta, el tañido de la campana suena más triste, como si ella siguiera allí, esperando a su amado.

La Aparición de San Roque: El milagro con el manco.

San Roque

No todas las leyendas de Callosa de Segura hablan de fantasmas o tragedias. Algunas relatan verdaderos milagros como la aparición de San Roque, el patrón del pueblo.

Cuenta la leyenda que, en la madrugada del 16 de noviembre de 1409, tuvo lugar un suceso prodigioso en las ruinas del antiguo castillo-fortaleza, situado sobre una planicie en la Sierra de Callosa. Allí, en un humilde establo, se apareció San Roque ante cuatro pastores: Hernán Merino, Francisco Pérez, Felipe Miralles y Jaime Antolínos, este último manco de nacimiento.

Asombrados por la visión, los pastores bajaron al pueblo para avisar a las autoridades civiles y religiosas de que un peregrino santo se encontraba en aquel lugar. Sin embargo, el cura del pueblo, acostumbrado a ver pasar a muchos caminantes, no les creyó y, entre incrédulo y burlón, les dijo:
—Entonces, decidle a San Roque que se dé prisa en bajar, que aquí lo espero yo.

Los pastores regresaron al monte para transmitirle el mensaje al Santo. San Roque, contrariado por la falta de fe, decidió obrar un milagro para demostrar su presencia. Se acercó a Jaime, el pastor manco, tocó su muñón y, ante la mirada atónita de todos, le devolvió el brazo perdido, sano y completo.

—Ahora —le dijo el Santo—, baja al pueblo y enséñale tu brazo al sacerdote, para que al ver el prodigio crea en mis palabras y venga conmigo sin demora.

Lleno de emoción, Jaime corrió hacia el pueblo. Con lágrimas de alegría mostró su nuevo brazo al cura, exclamando:
—¡Padre, mire lo que me ha hecho! ¡Yo era manco y ahora tengo brazo nuevo! Ese hombre que está arriba no puede ser otro que San Roque.

El sacerdote, impresionado y arrepentido de su incredulidad, fue en busca de las autoridades y subieron juntos al lugar de la aparición. Pero al llegar, San Roque ya no estaba.

En su lugar, alguien advirtió que en la puerta del establo había quedado impresa su imagen, como testimonio del milagro.

El pueblo, avergonzado por no haber creído en las palabras de los pastores, decidió construir una ermita en aquel mismo sitio, dedicada a San Roque. En su altar mayor colocaron la puerta milagrosa con la imagen del Santo, que se conservó durante siglos, hasta que el paso del tiempo y la barbarie la hicieron desaparecer. (La que hoy se venera es una restauración).

Desde entonces, San Roque fue proclamado patrón de Callosa de Segura y de las localidades vecinas, protector contra las epidemias y los males que amenazaban al pueblo, y su nombre quedó grabado para siempre en la devoción popular de la comarca.

La leyenda del mejor restaurante de Callosa

Interior Niagaras-Abrasador

Interior Niagaras-Abrasador

Entre las leyendas de Callosa de Segura se cuenta una de las más deliciosas. Y es que, entre las calles de Callosa se dice que existe un restaurante espectacular donde cada platillo, cada corte de carne y cada postre es un viaje por la cultura y tradiciones locales.

Según cuentan, ese restaurante es Niagara’s Abrasador donde un corte de carne a la parrilla te espera con todo el sabor de Callosa, España y la península ibérica. ¿Te atreverías a descubrir esta leyenda y vivirla? Te esperamos.