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Murcia, ciudad de los Palacios

La región de Murcia es conocida en el territorio español por su exquisita y valorada huerta y por numerosos monumentos que atesora en la ciudad que da nombre a la capital de la región y además se ha convertido en un referente tanto para adultos y jóvenes a la hora de visitar la ciudad por la diversidad y variedad de monumentos qué visitar y su atractiva gastronomía saludable. Murcia atesora hasta 109 palacios y a continuación destacaremos los más importantes.

Catedral de Santa María

Catedral de Santa María

Catedral de Santa María

Sin duda, el gran atractivo de la ciudad tiene nombre y apellidos desde hace muchos años: Catedral de Santa María. Ubicada en pleno casco histórico de la ciudad, en la plaza de Belluga, este emblemático edificio se empezó a construir sobre una mezquita en siglo XIV y se terminó con su famosa torre en el SXVIII y es por ello por lo que tiene diferentes artes como el gótico, barroco y renacentista.

Su fachada es principalmente barroca ya que fue una obra maestra del barroco levantino español y el interior de la catedral es de arte gótico, donde destacan la Capilla de los Vélez y la Capilla de Junterones de un total de veintitrés. La Catedral cuenta con un renovado museo (Museo de la Catedral de Murcia) en el edificio que antaño fuera el claustro y en el que se exhibe el tesoro catedralicio.

Palacio Episcopal

Palacio Episcopal

Palacio Episcopal

Sin movernos de esta bella y conocida plaza, se encuentra el Palacio Episcopal. Fue construido en el siglo XVIII y en la actualidad es uno de los monumentos más más importantes del patrimonio monumental de la ciudad de Murcia. Es Bien de Interés Cultural desde 1992. El Palacio Episcopal es un magnífico ejemplo del estilo rococó, de planta cuadrada, entre italiano y francés de sobrios volúmenes y delicada gracia decorativa evidente en sus bellas portadas.

Siguiendo en el casco histórico de la ciudad de Murcia, uno de los monumentos más importantes de Murcia es el Monasterio de Santa Clara la Real, construido entre los siglos XV y XVIII y en cuyo interior se encuentran los restos del al-Qasr al-Sagir (Alcázar Seguir), un palacio árabe del siglo XIII del que se han recuperado la alberca, los arriates y parte del salón norte (visitables a través del Museo de Santa Clara), destacando también un claustro gótico final.

Interior del Palacio Episcopal

Interior del Palacio Episcopal

Por todo el casco antiguo se alzan numerosas iglesias o conjuntos monásticos de gran valor. Además de las construcciones góticas ya señaladas como la Catedral o el Monasterio de Santa Clara, destaca la antigua Ermita de los Pasos de Santiago, con artesonado mudéjar.

Palacio de San Esteban y numerosas iglesias

Palacio de San Esteban

Palacio de San Esteban

De la época renacentista en Murcia destaca el Colegio de San Esteban, primer colegio jesuita en España comenzado en 1555 y sede actual del Gobierno autonómico bajo el nombre de Palacio de San Esteban, del que destacan su iglesia y claustro. De principios del siglo XVII encontramos la Iglesia de San Pedro y el claustro del antiguo Convento de la Merced.

Dentro del barroco murciano desarrollado principalmente durante el siglo XVIII, hay que reseñar desde los primeros ejemplos de finales del XVII y principios de la siguiente centuria como la Iglesia de San Miguel, el Convento de las Agustinas del Corpus Christi o las iglesias de los ya referidos conventos de la Merced, Santo Domingo o Santa Ana; hasta las posteriores iglesias de influencia rococó (tras el impacto que supusieron las obras de la fachada principal de la Catedral en la ciudad) como el Carmen, San Nicolás de Bari, Santa Eulalia y San Juan de Dios.

Las tendencias neoclásicas llegaron a la ciudad de la mano de la Iglesia de San Juan Bautista, además de las iglesias de San Lorenzo y San Bartolomé, adentrándose estas dos últimas en el siglo XIX, completándose San Bartolomé con fachada y nave historicista.

Con todo, las numerosas visitas a estos monumentos pueden ir acompañadas de una buena comida o cena en uno de los restaurantes referentes de la ciudad, restaurante Abrasador Cánovas, especialistas en carne a la brasa tanto de ternera añoja como cerdo ibérico de cebo de campo en la que puedes disfrutar de una buena parrillada de carne y arroces típicos de la región de Murcia.

Almagro, mucho más que una ciudad del teatro

Almagro, localidad situada en el Campo de Calatrava, siempre se ha conocido por ser la ciudad del teatro de corral, ya que es el çunico que atesora el “Corral de Comedias”, manteniéndose intacto y activo desde principios del siglo XVII hasta la actualidad. De hecho, es uno de los emblemas de la ciudad. No obstante, Almagro, también ostenta numerosos edificios históricos que aumentan su belleza cultural como por ejemplo los palacios y casas solariegas. 

Los palacios que alberga Almagro son numerosos pero destacan tres sobre el resto: el palacio Maestral, el palacio de los Marqueses de Torremegías y el palacio de los Condes de Valdeparaíso.

Palacio Maestral

Facha del Palacio Mestral, en la actualidad Museo Nacional de Teatro

Mandado edificar por la Orden de Calatrava en el S. XIII sobre un pequeño castillo árabe en torno al que surge la ciudad. Los Maestres, al instalarse en Almagro unen ambos edificios para obtener un mayor espacio, dando lugar así al Almagro medieval.

Fue la Casa-Madre de una Orden tan poderoso, económica y políticamente hablando, como la de Calatrava. En este lugar se celebraron actos tan relevantes como la convocatoria por parte de Alfonso X de los Maestres de las 3 Órdenes Militares (Calatrava, Santiago y Montesa) para celebrar Ayuntamiento. Y aquí se celebraron los Capítulos Generales de Calatrava. 

Tras la incorporación de las órdenes Militares a la Corona, fue sede del Alcaide y Gobernadores del Campo de Calatrava. Lo más interesante que en la actualidad queda es el patio, de tipo mudéjar. Se compone la planta baja de arcos de herradura con una luz muy grande, sostenidos por columnas circulares y bastante bajas y capiteles decorados. 

La planta superior está formada por una galería con balaustrada. Se ha perdido una de las pandas, que ha sido restaurada recientemente. En estos momentos es la sede del Museo Nacional de Teatro y uno de los lugares donde se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico.

Palacio de los Marqueses de Torremegía

Palacio del Marués de Torremejía, uno de los más importantes de Almagro

Está situado en la plaza de Santo Domingo. Fue construido en el siglo XVI por la familia Oviedo y reformada en el XVII por Gaspar Mexia y Catalina de Oviedo. En la actualidad es la escuela hogar de las Madres Dominicas. 

Su interior lo compone un zaguán de entrada, que da paso a un patio descentrado, cuadrado y rodeado de galerías. El exterior está compuesto por una monumental fachada, cuya portada esta cobijada por un alero roto albergando el escudo de los Torremejía. En cuanto a la decoración de la fachada, está formada por una puerta adintelada, flanqueada por jambas cajeadas.

El dintel se decora con rosetas y florones y se remata con dos cabezas de león. El balcón es posterior, manierista. Los últimos Marqueses murieron sin descendencia, dejando el edificio a las monjas dominicas para que fundaran un pensionado de niñas. Aún sigue funcionando.

Palacio de los Condes de Valdeparaíso

Palacio del Conde de Valdeparaiso, uno de los más ilustres de la ciudad de Almagro por su historia

El título se crea en 1705 y concedido a Juan Francisco Ruiz de Gaona y Portocarrero, caballero de la Orden de Calatrava. El palacio es como los palacios madrileños del S. XVII, barroco, compuesto por un cuerpo central y dos torres a los lados. En su exterior destaca la portada, compuesta por dos cuerpos, el primero formado por la puerta, adintelada, flanqueada por los columnas muy gruesas y un florón, un poco deteriorado, en la parte superior.

El segundo cuerpo corresponde al balcón, también adintelado, a cuyos lados aparecen los escudos, sostenidos por ángeles, a ambos lados dos jarrones.

El interior se abre mediante un zaguán que da acceso al patio de dos plantas, porticado en la inferior. De él parte una escalera que accede a la planta superior. Desde este patio, y mediante un arco de medio punto, se llega a otro secundario, donde estarían ubicadas las zonas menos nobles del palacio y las viviendas de los criados.

Casas Solariegas

Las casas solariegas también reciben gran importancia en Almagro, ya que son numerosas casas en las que el jefe o primer hombre notable que ha dado otro nombre, estados o títulos de honor a una familia o personaje importante en política, armas o fundador.  En Almagro hay varias casas solariegas, no obstante hay dos que resultan más importantes sobre el resto: la Casa del Mayorazgo de los Molina y la Casa de los Rosales.

La Casa del Mayorazo de los Molina

Casa Solariega de Los Molina

Situada en el lado sur de la Plaza Mayor junto al corral de comedias, rompe el ritmo regular de soportales y galerías acristaladas, dos zonas diferenciadas. Su facahda está formada por dos columnas toscanas de piedra de mayor altura que el resto de la plaza, que sustentan canes de madera decorados con talla festoneada y un dintel dórico de madera a modo de entablamento decorado por triglifos y metopas, sobre el que se apoya el nivel superior de fachada con dos huecos que abren a un balcón corrido de forja. 

Su plano interior, tras el pórtico, se retranquea alineándose con el fondo de los soportales de la plaza y consiste en una portada barroca de piedra flanqueada por dobles pilastras almohadilladas que sustentan un frontón partido en el que se aloja el escudo del Arcipreste de la Orden de Calatrava, Diego de Molina, heredero del Mayorazgo de Molina. La carpintería es una doble puerta de madera decorada con clavos de forja.

Casa de los Rosales

Casa Solariega de Los Rosales en Almagro

Edificio renacentista del siglo XVII con una portada barroca de influencias herrerianas realizada en piedra caliza y en la que, tanto la puerta como el balcón que hay sobre ella se enmarcan entre pilastras cajeadas de estilo dórico.  Las pilastras de planta baja están rematadas con rosetas a la altura del dintel, decorado por el despiece de dovelas y con sendas bolas laterales sobre basas cúbicas.

Entre tanta visita a palacios y casas solariegas, en Almagro se encuentra un Restaurante Abrasador Almagro, especialista en carne de crianza propia a la brasa, en el que se puede hacer una parada para comer o cenar y disfrutar de una experiencia gastronómica notable de la cocina manchega para proseguir con la visita a los edificios más importantes de la ciudad.

Fuentes: Arquitecturapopular.es